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Libro del Mes : La Casa de mi Abuela
Autor : Gonzalo Estrada Ortiz de M.
Estilo : Cuento Costumbrista Contemporaneo
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totalmente gratis.
al momento que cerro la puerta sentí el peso de la casa, me quede un momento en la entrada
dado que las cortinas estaban corridas y la luz se filtraba suavemente
acostumbre mis ojos a la obscuridad y empece a reconocer con cariño los muebles que me eran
tan familiares, el piano de pared con su espacio para los candelabros me acerque al y no resistí la
tentación de levantar la tapa y acariciar sus teclas con cuidado apreté un par de ellas y el familiar
sonido inundo el salón, lo cerré con cuidado bajo la vigilante mirada de un santo pintado en un
cuadro grande y austero que me miraba desde la pared
Camine hacia el centro de la sala mientras mi mirada recorría las fotografías y los cuadros a un
lado inmediatamente estaba el comedor, una mesa grande y pesada de madera, con las sillas que
le hacía juego de piel el respaldo, de piel el asiento, grandes broches de bronce mantenían la piel
en su lugar, la mesa que ahora se veía grande y vacía, en mas de una ocasión no había sido
suficiente para dar lugar a todos los invitados, recordé una cena de Navidad donde habían tenido
que poner una mesa pequeña a un lado, para los “primos grandes” mientras que a los pequeños
nos mandabanv a la cocina, a cenar apresuradamente para regresar a jugar, con esa idea en
mente voltee a mi izquierda al trinchador y busque en los cajones hasta que encontré las figuras
de barro con las que mi abuela decoraba ese trinchador poniendo ahí su “nacimiento” y busque
entre ellas hasta que halle la que estaba buscando, la representación de un viejo pozo de agua
con un diablo encaramado encima de el, ¡como me llamaba la atención esta figura cuando era
pequeño!, la desenvolví totalmente del papel periódico que la guardaba
con cuidado la deposite sobre la plancha de mármol del trinchador y me agache hacia ella, para
verla como la veía antes, de abajo hacia arriba, con mis ojos de niño, con la misma fascinación y
los recuerdos llegaron poco a poco, oía las risas, oía los ruidos de los cubiertos, cerré mis ojos
Niño!, niño! que haces ahí?, anda vete a jugar con los demás al patio, no vayas a romper nada,
ya ves que luego tu abuela te regaña por travieso, voltee a ver a mi tía Elisa quien sonriendo me
puso en la mano un dulce de nuez y trato de sacarme del comedor donde estaban “los grandes”
platicando y riendo, ahí veía a mis tíos alegres y bromeando, ahí estaba mi abuelo sentado
compartiendo la cena con ellos el se encontraba a la cabecera de la mesa -y mi abuela? No veía a
mi abuela, -ya sé-, seguro esta en la cocina, con mi dulce de nuez en la mano, salí del comedor
grande y cruce por el otro comedor mas pequeño , el del diario donde había mas primos míos
riendo y jugando mientras que alguna nana paciente trataba de hacerlos cenar sin mucho éxito,
-ándale mi niño comete tu pavo, aunque sea la ensalada mira que rica esta-,
decía una de ellas a uno de mis primos mientras este simplemente rehusaba el probar bocado y
lo que quería era salirse a jugar al patio de la privada,
por la ventana del comedor podía ver jugando a los niños allá afuera, con sus luces de bengala
correteándose unos a otros, me seguí de frente hacia la cocina y empujando la puerta de
madera busque a mi abuela, ahí estaba ella, dirigiendo la operación entre mis tías y las
muchachas que le ayudaban, no era raro que además del pavo en el horno hubiera al menos otro
en un horno eléctrico que tenían para tal ocasión, se veía mucha actividad pero bajo la tutela y
dirección de mi abuela todo caminaba sin ningún problema, me dirigí hacia ella, con el problema
que dominaba mi mente, la encontré frente al horno junto al pavo,
Gonza mijo, ya cenaste? Me pregunto,
-ya guelita- respondí dado que había comido suficientes dulces de nuez y buñuelos como para
que se me quitara el hambre así que de alguna forma si había cenado, -oye guelita, ahí en el
nacimiento porque esta el diablo?
–Porque el diablo siempre anda metido en todo-
contesto una de mis tías sonriendo, mientras cortaba un trozo de carne y preparaba otro plato
para alguno de los niños que esperaban en el cuarto de al lado,
-y es cierto que si me porto mal, el diablo me va a jalar las patas en la noche?- , Pies no patas
mi niño, contesto mi abuela, son pies, patas tiene los animalitos, -ah pense yo, el diablo tiene
patas de cabra, entonces el diablo es un animal?,
La respuesta fue que me encontré con mis patitas en el patio y un buñuelo en la mano cortesía
de mi tía, -anda ve a jugar allá con los chamacos, ni tardo ni perezoso corrí hacia el grupo de
niños que hacia mas ruido y algarabía
los niños estaban persiguiendo a las niñas con luces de bengala y uno que otro perdido estaba
tronando cuetes , pasaron frente a mi veloces dos niñas gritando mientras taras de ellas otros
las correteaban por lo que decidí ir hacia el grupo que estaba tronando cuetes
había varios de ellos cada uno con un montón de cuetes en la mano, estos eran de colores,
estaban los verdes y los rojos que tronaban mas o menos, unos chiquitos que les decíamos
“peditos”, las brujas garbanzos plateados que tronaban al aventarlos al suelo y estaban los
blancos, uy, esos si que truenan duro, pensaba yo
la bola estaba trabajando en el suelo haciendo una estrella de cuetes a los cuales, les bajaban la
pólvora y les cortaban la parte de atras a algunos, dejando a otros útiles, poniendo todas las
mechas juntas, luego hacían un caminito de pólvora, cuando todo quedo listo mi primo Arturo
nos hizo a todos para atras, diciendo –háganse pa tras gueyes no les vaya a tronar en la cara y
haciendo esto prendió fuego al caminito con un cigarro raleigh de los que le robaba a mi tío
Que bonito era ver culebreando el fuego por el suelo, ahí iba la flamita corriendo y zigzagueando,
de repente parecía morir para agarrar fuerza después hasta llegar a su destino y fum! Otro
flamazo y después la tronadera, pas! Pas ¡ Pas! Tronaban los cuetes, que padre! Que padre!
otra vez, gritábamos encantados, no ya no se puede dijo uno de ellos ya no hay cuetes, -pues
hay que comprar mas dije yo y diciendo esto saque un billete de mi bolsillo, era mi cuelga que me
había dado mi madrina recién empezada la cena, sentí como me arrebataba el billete un
muchacho que estaba ahí, -yo ahorita los traigo dijo y se agarro a otro de ellos y se
encaminaron,
-espéren grite, yo quiero ir ¡,
- no tu no vas, estas muy chico me contesto él
-pero es mi dinero decía yo,
Pero ya no me escuchaban ya habían salido de la privada y dado vuelta por la calle, me quede
pensando y dije, los voy a seguir y voy a escoger lo que yo quiera! , Me eche a correr atras de
ellos y salí a la calle me llevaban bastante distancia así que apreté el paso, sin embargo no quería
que me vieran porque si no se echasen a correr, así que los fui siguiendo a distancia, lo cosa se
tornaba bastante difícil por momentos dado el caudal de gente que había aun a esas horas,
multitudes de gentes con las compras de ultima hora, señoras, niños, al dar una vuelta me tope
con un río de gente y vi un puesto donde vendían todo tipo de petardos y cuetes me imagine
que ahí estarían por lo que eche a correr hacia allá, al llegar al puesto voltee hacia todos lados y
no los vi, seguí buscando con la mirada, pero nada, comencé a ver los rostros de la Gente, pero
no reconocía a nadie y la angustia comenzó a crecer en mi pecho, porque tampoco sabia donde
estaba, en mi loca carrera por seguirlos había dado vueltas y vueltas sin fijarme que camino
había tomado y ahora estaba perdido!
Me sentí desesperado, no sabia que hacer, no sabia si pedir ayuda o no hacerlo, historias corrían
por mi mente en ese momento de niños que habían sido robados, me sentía mal, me sentía solo,
desamparado, presa del pánico intentaba no llorar intentaba desesperadamente no mostrar
debilidad y volteaba hacia un lado y hacia el otro buscando reconocer algo, reconocer a alguien,
estaba solo totalmente solo en mitad de un río de gente, sentí una soledad infinita, una
angustia devastadora, aun cuando estaba rodeado de gente estaba solo completamente solo ¡
Sentí que una mano tocaba mi cabeza, voltee inmediatamente temeroso de que alguien viera que
estaba solo y me quisiera llevar, pero no, era mi abuela! Que al no-verme regresar había ido a
buscarme,
Al ver su rostro, al sentir su presencia la vida me volvió al cuerpo, el corazón me latía
apresuradamentente, me aferre su mano con ansiedad y me abrace a su regazo con
desesperación, las lagrimas acudieron a mis ojos y las deje salir al fin que ahí estaba mi guelita,
ya podía descansar, ya no estaba solo, la tenia a ella, caminamos lentamente de regreso, yo
abrazado a su falda, ella con cariño acariciando mi cabeza, al llegar a la casa, entramos por un
lado y me llevo a la parte de arriba, como estas mijo? , me pregunto, bien guelita conteste
mientras los sollozos aun salían de mi pecho,
-estate aquí un ratito y luego bajas a cenar, me dio un beso en la frente y bajo tranquilamente
por las escaleras para regresar a su cena y a sus invitados, me levante del sillón y fui a la
chimenea tomando un retrato de ella que estaba ahí, me quede recostado en el sillón con el
retrato abrazado, me sentía tranquilo, me sentía sereno
Con la calma llega el sueño y con el sueño la paz, ya podía descansar estaba en casa de mi
abuela.

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