La Independencia de los Hijos
Reflexión...
Dr. Gustavo Yñigo Aspe
Laboratorios Medix
Cada día, los hijos se van más tarde del hogar. Es más, hay
cuarentones que viven y dependen de sus padres.
Parecería que estamos fallando en el proceso de
separación, independencia y de crear individualidad. Es
irónico lo que pasa. Los padres dedican su vida a hacer
felices a sus hijos y el resultado es la infelicidad pues ellos
nunca aprenden la autosuficiencia, nadie los preparó para
esto. En aras de una felicidad mal entendida, los padres les
dan todo y más: clases de música, deportes, el mejor
colegio, felices cumpleaños, viajes exóticos y, en fin, un
exceso de gratificación. Estos padres se sacrifican no sólo
económicamente sino en todos los sentidos para que sus
hijos tengan lo mejor del mundo.
Pero al ver crecer a estos hijos estamos viendo que se
vuelven no solamente comodinos sino exigentes. Son
niños que han crecido con tanta atención y preocupación
alrededor de su felicidad que se quieren bastante a sí
mismos, pero a nadie más. Esa autoestima no es buena.
Les hace difícil dar a los demás y por lo tanto sus
interacciones emocionales son conflictivas. Esto no pasó
con generaciones anteriores. Jóvenes cuyos padres no se
preocuparon tanto por la felicidad de sus hijos sino por la
de ellos. Y los resultados fueron gente trabajadora,
luchadora y sobretodo independiente. Eran padres que no
sobreprotegían (tal vez porque no había tantos peligros) y
dieron más libertad, inclusive hasta para cometer errores,
lo cual llevó al desarrollo de un buen sentido de
responsabilidad e identidad. ¿Qué vamos a hacer entonces
con los hijos de hoy, egoístas, cómodos y dependientes?
La respuesta es obvia. Ponernos las pilas y exigirles.
Hacer acuerdos sobre lo que sí y lo que no se puede.
Enseñarles lo que se llama 'juicio de realidad'. Hacerles ver
que tienen que ganarse las cosas y que todo tiene un límite
que hay que respetar. Una tarea esencial es enseñarles el
buen manejo del dinero desde muy temprano. Si quieren
algo extra, que trabajen y lo consigan. Ver que sus padres
buscan su propio bienestar como personas y pareja será un
buen ejemplo para estos hijos. Es importante que vean que
así como los padres hacen sacrificios por ellos, también
merecen privilegios y respeto. Ya, más adelante, ellos se
ganarán esas comodidades pero por sus propios méritos.
Prepare entonces a sus hijos para que labren su felicidad.
Ojalá que con el primer sueldo se les exija algún aporte
para la casa. Si no, ahí los tendrán pegados, cómodos pero
poco productivos y posiblemente bastante infelices.
Reflexione. Cualquier día es bueno para cambiar de
estrategia en la crianza de los niños de hoy.
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